PENSAR EN COLECTIVO, DAR VALOR A LO NUESTRO

Parece que fue ayer cuando nos preguntábamos las posibilidades y oportunidades que nos brindarían la nueva tecnología audiovisual, los profesionales del rubro nos emocionábamos porque al fin podríamos poner nuestros contenidos en plataformas que nos dieran independencia creativa y económica, lo primero ocurrió (superado con creces día a día) lo segundo no, o por lo menos a la mayoría de los creadores independientes.

La simplificación de la tecnología abarató los costos y nos dio la posibilidad de acceder a equipos que en otros tiempos costaban un ojo de la cara (basta con ver la proliferación de ventas de cámaras, estabilizadores y todo aparato audiovisual se requiera) el resultado: contenido y más contenido. Visto desde afuera parece que la industria audiovisual goza de buena salud, lo cierto es que no sería tan asÍ.

 

No vamos a hablar de la crisis financiera de los medios tradicionales, pero por paradójico que sea, para muchos comunicadores es la real entrada económica “seria” que se tiene, editar videos para amigos en casa de nuestros padres es un buen comienzo, pero a la larga la falta de ingresos genera desgaste y en muchos casos crisis vocacional, todos tenemos colegas que se dedicaron otra cosa y no por gusto si no por necesidad.

La cantidad de contenido en sus distintos formatos pueblan el internet en todas sus plataformas y la gran mayoría quedan invisibles en esta selva y estamos hablando de trabajos excelentes y talentosos profesionales, ni hablar de la remuneración por algún trabajo, en algunos casos nula y otras peores, solo una mención de cortesía y un Hashtag.

Entonces que hacemos: Registro oficial de audiovisuales donde se aseguren derechos mínimos para los profesionales y unificar tarifas, plataformas centralizadas donde se pueda dar continuidad de visualizaciones y ganancias para creadores independientes (el contenido en YouTube queda extraviado al olvido en muchos casos y las plataformas como Netflix y Amazon quedan reservadas a las productoras más grandes).

Pensar en colectivo, dar valor a nuestro trabajo, a nuestras ideas etc. Los festivales son una ayuda, pero escasos, las postulaciones a fondos de arte y cultura son un rompecabezas para la mayoría de los profesionales que egresan. el debate por lo menos ya debiera darse, aquí estamos al debe.

A muchos no le gusta hablar de dinero, sobre todo cuando esta por medio el arte, pero debemos hacer que nuestra profesión sea tomada en serio, ninguno de nosotros “anda jugando con la camarita”, somos creadores, observadores del mundo, de nuestros registros... se contará la historia en el futuro.

Jorge Cortez
Socio Creativo Agencia Taska

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